Entre tinieblas, 10 de Noviembre de 2008
Querido Nadie:Hoy me atrevo a plasmar por escrito y a hilar pensamientos que llevan un tiempo paseándose por mi cabeza. Y es que, de repente, me siento de nuevo como hace dos años: carente de motivación, incapaz de ver lo que me impulsó a tomar el camino en el que ahora me encuentro y que pierdo de vista delante de mí, sin siquiera poder preveer a dónde me lleva, pero imaginando que es un lugar al que no quiero llegar.
No sé si será un problema psicológico mío, porque quizá sea así y por eso la mayoría de las cosas que emprendo me salen torcidas y, en general, no llego a acabarlas. Y las pocas queme gustaría acabar se ven eclipsadas por mi falta de ganas y acaban tan estancadas como las demás.
Hoy me siento, como tantas veces a lo largo de estos últimos meses, que el camino que he escogido esta vez no es ni por asomo como pensé en un principio. Ya no me ilusiono con las clases, ni siquiera con los debates sobre los temas que siempre me han interesado o con las prácticas. No me siento capaz de ayudar a alguien con sus problemas, excepto quizá a la gente que me toca más de cerca. Por alguna razón todo lo que me motivó a elegir lo que elegí se está quedando por el camino, y cada día que pasa me siento más ajena a todo ello. Y eso quitando razones ajenas que me han hecho estar bastante más dispersa durante este último mes.
Quizá sea sólo una racha, puedo esperar. De hecho supongo que no es momento de estar cambiando otra vez. Acabaré lo que empecé, porque no me queda otra, pero… no sé si quiero seguir caminando por aquí después de eso. Es posible que sea cosa mía, que pierdo el interés por todo, pero no sé. Estoy mal, y puede que venga influenciado por eso, pero yo creo que “eso” es una parte de mi malestar. Aunque no puedo estar del todo segura.
Lo único que me relaja, que me permite desahogarme, lo único con lo que ahora mismo me siento a gusto es con la música, y por eso agradezco la oportunidad del conservatorio. Será una bonita forma de desconectar de todo y de aprender a hacer bien algo que me encanta. Quizá me anime, aunque sólo sea a ratos. Sólo quizá, nadie puede saber lo que pasará, después de todo.
Por otro lado, en este estado de confusión y de malestar general estoy tendiendo mucho a tirar de la gente que forma parte importante de mi vida. De unos más que de otros, aunque no por nada en particular. A veces siento que estoy siendo demasiado obsesiva con ellos, y otras veces le doy vueltas a la idea de hablar con ellos y al final no hago nada. Otras veces siento que la distancia puede incluso con eso, con la confianza y con la comunicación que tengo con ellos, y pienso que quizá soy demasiado ajena a sus vidas. Quizá no sea tan importante para ellos como ellos para mí. Aunque no creo, ni espero, eso no puedo evitar pensarlo a veces, esto sí que estoy segura que viene condicionado, y mucho, por mi propio malestar general.
En fin, que no sé exactamente a dónde quiero ir a parar, ni con esta carta ni con mi vida en general. Pero por lo menos así me desahogo y suelto todo lo que no soy capaz de soltar, excepto en contadas ocasiones. Empiezo a odiar cuenca igual que llegué a odiar valencia, y aún sigo dándole vueltas a por qué, a cómo debo tomarme esto y a cómo puedo solucionarlo….
Demasiadas preguntas a las que aún no tengo respuesta.
“A veces enciendo las luces de noche para no verme envuelto en mis propias tinieblas.”
Gracias y hasta la próxima.
Kreyla Vaely
No hay comentarios:
Publicar un comentario