La vida no contesta las preguntas que formulas, pero esconde las respuestas que deberías buscar.

martes, 31 de enero de 2017

Lucidez

En los momentos más inesperados, la lucidez te llega, como si un rayo incidiera en tu cerebro, paralizando todo aquello que estorba, que miente, que frena, y dejando que la claridad y la calma se extiendan por cada célula de tu cuerpo.
De repente, todo estå claro.
De repente, en lugar de ser una pieza de puzzle que una manon invisible golpea, empeñada en que tienes que encajar en algún sitio, eres una masa moldeable, adaptable, única y perfecta que se libera de sus ataduras y se da cuenta de dónde está y trata de encontrar su propio espacio. Un hueco vacío, sin paredes ni formas que te condicionen. Tu propio espacio, amoldándote a las otras personas, consiguiendo todas juntas hacerse a las demás, pero no como algo predeterminado de antemano, sino como algo vivo, cambiante, que puede crecer y moverse, cambiar de espacio si es necesario.
No existe un lugar perfecto para nosotros. Nadie encaja a la perfección en el mundo, no sin obligarse a ello, sin dejar atrás una parte de sí mismo.
Despierta ahora, porque si no nos damos cuenta de ello, estaremos destinados a vivir siempre bajo el yugo de unas etiquetas y unos cortapisas que nos convencen de que mutilarnos y despreciar aquello que somos es la única manera de vivir.


Eres quien eres. Como eres. Con tus cosas malas y buenas. Vivir siendo otra cosa no merece la pena. Es mentirte a tí, mentir a los que dices querer. Trabaja por lo que tienes dentro, y no por aquello que te dictan voces invisibles. Párate, tápate los oídos y busca esa voz que el ruido a hecho enmudecer.

Por una vez, escúchate a ti mismo. Pregúntate. Mírate de verdad. Acéptate y quiérete por tí mismo. Deja que duela lo que tiene que doler. No te frenes. No dejes de intentarlo ni de tenerlo en cuenta.

Si te pierdes a ti mismo, todo lo demás no vale nada.

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