y libre puedo volar.
Las sonrisas se hacen eco
del latir del despertar.
Gracias que gritar al mundo
a cada paso que doy
por cada luz del camino
que me alumbra a donde voy.
Queda mucho por delante,
más de mí que descubrir,
pero sin duda la vida
se ha convertido en sentir.
Vuelo con el viento,
libre y sin dudar;
sorteando las barreras
fluyo con el mar.
El fuego crepita y arde
como me arde el corazón,
y empiezo a echar mis raíces
como árbol que crece al sol.
Aprendo que sentir basta,
que no ha de ser siempre intenso,
que, si son, las cosas pasan,
y pensar no siempre es bueno.
Hoy mis miedos atravieso
hasta dejarlos pasar,
hoy lucho por lo que quiero
y por ser yo. Así, sin más.
Porque soy yo sola la que debo andar
aunque siempre me acompañen,
Porque he aprendido a hacerme valer
y a querer a quien sabe apreciarme.
Ellos son las luces
que alumbraron mi interior
y me hicieron ver la jaula
que he podido romper hoy.
Para ellos, lo mejor de mí
que es lo que se merecen.
Para mí, lo mejor de mí
y todo lo que ellos me dejen.
Sin cuadrar con etiquetas,
sin miedo a ser lo que soy,
segura en mis decisiones
miro al mundo... ¡Y allá voy!
Kreyla Vaely
26 de Septiembre de 2015
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