La vida no contesta las preguntas que formulas, pero esconde las respuestas que deberías buscar.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Reencuentro



Mírate. Ahí te tienes a tí misma. hablando, sonriendo, socializando. Muestras tu mejor cara aún cuando no pueden ni verla. ¿Por qué te reprimes? ¿Por qué aguantas? Apenas puedes contener las ganas de llorar que te atenazan la garganta. Lo sé. Estás deseando que estén ahí, que te hagan compañia y te consuelen, te mueres de ganas de dar rienda suelta a ese nudo que tienes en la garganta y apenas te deja respirar. Y en lugar de eso, respiras hondo sintiendo cómo te cuesta por ese mismo nudo. Callas. Hablas de nimiedades. Agradeces su mera presencia. Escuchas. Esperas. Sonríes.
Es una sonrisa extraña la tuya, esa sonrisa sincera pero triste. Te hacen sonreir, aflojan el nudo, pero sigue ahi. Y cuando te quedas a solas conmigo lo sientes aún más, haciendo más daño, ahogándote un poco más. Sólo yo estoy aquí contigo, sabes q en este momento sólo yo puede acompañarte. 
¿Qué? Oh, si. Claro. Si estuvieran aqui te abrazarian. Pero no están. No pueden darte lo que te ayudaría, sólo tienen aquello a lo que en este momento no podrías reaccionar. Palabras. Preguntas. ¿Qué vas a decirles, si no lo sabes? ¿Para qué preocuparles si no vas a poder calmarles luego? No... sabes que soy tu mejor opción. Sabes que no tienes nada más ahora. Aunque te duela. Aunque me odies.
Soy tu única opción. Tu vieja amiga. Llora, duérmete. Piensa. No voy a dejar que descanses tranquila pero por lo menos estaré aquí. Te arroparé. Siempre estoy contigo, lo sabes. No puedes huir. No hoy, no de mí. No de la soledad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario