La vida no contesta las preguntas que formulas, pero esconde las respuestas que deberías buscar.

jueves, 15 de mayo de 2014

XII

Limbo, 15 de Mayo de 2014

Querido nadie:

Sólo soy un espectro. Un espectro sin cuerpo que se pasea como un fantasma entre la gente. Mi esencia es tan fina que a veces ni se me ve, aunque intento llamar la atención. Me paseo por el mundo dando codazos y empujones, tratando de que la gente repare por fin en que estoy ahí, sin darme cuenta de lo que provoco: caídas, rasguños, moratones... Mi necesidad de sentir que "soy" es tan fuerte que a veces no me doy cuenta de los medios que utilizo. Necesito que me miren, porque si no lo hacen siento que no existo, que no estoy, que no importo, que no tengo sentido.

¿Por qué no podré quedarme en mi lugar, aunque parezca que no exista, en lugar de intentar desesperadamente tener una chincheta el mapa de la pared? ¿Por qué no puedo simplemente resignarme a ser solo a medias, y punto? ¿Por qué tengo que empeñarme en importar a la gente que me importa, obligándolos, a veces inconscientemente y otras no tanto, a hacerme un hueco en su vida? ¿Por qué tienen que tenerme en cuenta, si yo no soy nadie?

No soy nadie, porque no me merezco serlo. Porque soy incapaz de controlar mis miedos, mis inseguridades y mis emociones, dejando que todo me desborde y arrase lo que me rodea, para luego enfrentarme, culpable, a los restos que dejan tras de sí.

Debería dejar de pensar que soy alguien, dejar de intentar serlo. Aunque siempre digo que yo ayudo por ayudar, y es cierto que lo haría sin nada a cambio, un aparte de mí, esa parte que odio y que siempre está dando por saco, me dice que lo hago para que ellos me vean. Para que ellos me aprecien. Para que ellos me quieran.  Para formar parte de sus vidas.

Y lo único que consigo es sentirme cerca para luego acabar sintiendo que se me escurren entre los dedos una y otra vez, que se alejan. Pero lo peor de todo es sentir que me lo merezco. Merezco que se alejen de mí y de esa parte de mí que me deja tan hecha mierda como para tener que escribir cosas como esta. Porque aunque una parte de mí sea merecedora de lo que busco, la otra siempre lo arruina. Esa parte egoísta, egocéntrica, asustada y perdida. Y no puedo deshacerme de ella porque forma parte de mí.

Seguramente esto no tenga sentido para tí. No lo tiene apenas para mí. Quizá el dolor, la frustración y la soledad a la que yo misma me estoy forzando ahora mismo me hayan obligado a exagerar las cosas. Supongo que si soy alguien, pero ahora mismo sí que pienso que soy alguien que se merece estar a solas con sus más profundos temores, sin meter a nadie más en el asunto, sin amargar a nadie y aprendiendo a dominar todas estas emociones por sí sola. 

En el fondo no soy más que un espectro asustado y egoísta con aires de grandeza, que cree poder ayudar por encima de sus posibilidades, que necesita la aprobación de cada cosa que hace para evitar molestar o dar una impresión que pueda llevar a que no me vean.

Espero que tú también me perdones por ser como soy.

Un saludo


Kreyla

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