La vida no contesta las preguntas que formulas, pero esconde las respuestas que deberías buscar.

jueves, 17 de octubre de 2013

Vieja amiga.



No es sano.

Mírate, tirada en una esquina, con miedo a moverte, a hablar, incluso a pensar. ¿Qué pasará si te mueves? Nada. Nadie se va a fijar en si te levantas o te quedas quieta en ese rincón. A nadie le importa, porque todos tienen algo en lo que pensar.

¿Y tú? ¿Qué tienes más allá de ese rincón? ¿Qué te impide levantarte?

Sólo el miedo. El miedo te atenaza la garganta a cada segundo. Vives con miedo a dar un paso en falso, miedo a que todo se desmorone. Miedo a que todo desaparezca por un simple error. Dices una palabra, y aguantas la respiración rezando para que no esté mal dicha; das un paso mirand mil veces dónde vas a apoyar el pie antes de hacerlo. Y cuando por mucha precaución que tomes, cometes un error entonces todo se hunde. Te quedas ahí, de pie, inmóvil e inerte, con ganas de llorar sin saber cómo arreglarlo, aguardando con el corazón en un puño a que venga y te diga que ese error ha vuelto a arrancarte un trocito de tí, una esperanza o un sueño. Como si ese pequeño fallo hubiese supuesto una catástrofe. Un vacío más, otro agujero en tu maltrecho corazón, una ausencia. Otra vez vuelta a empezar, con el peso de tu espalda un poco más grande, con la incertidumbre y la frustración de no haber podido cambiar las cosas, preguntándote qué pasará ahora.

Vives en una espiral de miedo y vacío. Temes no llegar, temes no ser capaz, no estar a la altura. Tienes miedo de tí misma porque no sabes cómo encajar en lo que te rodea. Pero sabes tan bien como yo que no puedes quedarte ahí  escondida para siempre. Porque si hay algo que te de más miedo que herir y salir herida es no hacer nada.

Me tienes miedo, pánico. Me sientes acechando cada vez que te sientas a lamer tus heridas. Soy la razón de que mires a tu alrededor, asustada, buscando una salida que te permita recomponer los pedazos de tu ánimo en otro lugar. Te alejas de mí per cada vez que te detienes me sientes justo detrás de tí, ¿puedes sentirlo? ¿Ese frío aliento en tu nuca? Siempre estaré aguardando el momento que pueda arrastrarte conmigo al lugar del que nunca debiste salir. Conmigo, todo esto se acabará pronto, y lo sabes. Todos los pensamientos, las dudas y los agobios. Por evitarme eres capaz de hacerte tanto daño que a veces no sabes ni lo que hay a tu alrededor. Deberías dejarlo todo a un lado y venir conmigo. ¿No? No importa, puedo esperar.

 Pero ¿estás segura? ¿No quieres drle un abrazo a tu vieja amiga Soledad?

1 comentario:

  1. Al principio pensaba que hablabas de Mao xDDDD

    La soledad es una amiga para las ocasiones, hermana, mejor no aferrarse mucho a ella, necesita atención constante.

    Un besico.

    ResponderEliminar