Tiempo detenido, 1 de Julio de 2013
Querido tio Nancho:
¿Por dónde empezar? Tal día como hoy, hace una semana, cumpliste 57 años. Y tal día como hoy, hace una semana, cerraste los ojos para no volver a abrirlos nunca más. Tenía que ser así tratándose de tí, irte el mismo día que llegaste al mundo, como una afirmación de que eras tú mismo hasta el final, con ese toque de humor negro que te caracterizaba.
Para tí llegó por fin el final de un camino tortuoso y de una lucha que parecía no terminar nunca, el descanso a un sufrimiento que te venía atormentando desde hacía mucho tiempo. Espero que estés donde estés hayas podido encontrar las respuestas a todas esas preguntas que te has hecho durante tanto tiempo, cuya única respuesta eran más preguntas.
Para los que nos quedamos ha sido una mala semana. Una horrible semana llena de dolor y de tristeza. No creo que pueda olvidar nunca el momento en el que la tía Mariajo llamó a mi madre para decirle lo que acababa de pasar. Ayer, cuando volví a casa, fue como volver a ese lunes de hace una semana, en el que salimos sin recoger y sin pensar, haciendo las maletas a toda prisa. Todo estaba igual, fue como si el tiempo se hubiese parado en esa fría noche y el reloj hubiese dejado de girar para mí, para nosotros. La vida sigue, dicen. La vida sigue pero el vacío es tan grande que duele. La añoranza es la pena de los que se quedan, como comentaste en tu blog. Ese blog que al parecer casi ninguno conocíamos. Cuando me enteré de que tenías un blog de tipo más personal, no pude evitar asombrarme, recordando aquella vez que me preguntaste por qué colgaba cosas personales, como esta misma carta, en un lugar donde cualquiera podría leerla. No te parecía bien que abriese mi corazón y mi mente en un sitio tan poco privado, y aún así, hace dos años, te decidiste a hacer algo parecido. Tus reflexiones, más o menos personales, han quedado ahí reflejadas, en una forma momentánea de escapar a la muerte, como en tu entrada citando a António Lobo Antunes.
De alguna manera creo que entendiste por qué lo hago, o quizá es sólo una esperanza que tengo. Tenías una mente brillante y seguro que tenias un millón de mejores razones que las que yo te di para ponerte a escribir todas esas reflexiones. Tú siempre tenías buenas razones para hacerlo todo, siempre meditando las cosas, siempre investigando, siempre analizando. Admiraba, y lo sigo haciendo, la inteligencia y la capacidad de hacer preguntas y de buscar respuestas que siempre has tenido. Aunque nunca participé muy activamente en las conversaciones de tíos, si que escuchaba. Escuchaba porque me fascinaban aquellas teorías tuyas y la claridad de mente y tus conocimientos. Bueno, en lo que a conocimientos se refiere siempre he admirado a todos los tíos, para qué negarlo. Pero eso es otra historia. Si escribo esto es en un intento de hacerte un homenaje, y de soltar un poco toda esta pena que me oprime por dentro, la de tu marcha y la de la gente que más cerca tenías. Una pena que no dejo de sentir y que no encuentro la manera de sacar, ahora que ha pasado el momento del velatorio y del entierro parece que no encuentro el momento ni el lugar para llorarte. Estés donde estés, espero que ayudes a los tíos, a la abuela, a tus hijos, que les des fuerzas para sobreponerse a esto. Ellos la necesitan más que ningún otro, aunque sé (porque lo he visto) que hay muchas personas muy afectadas por tu marcha, porque eres una persona que ha dejado huella allí donde has ido.
No puedo evitar pensar que fue tu mente curiosa lo que introdujo a esta familia en mundos de fantasía y ciencia ficción en una época donde no estaba de moda tales lecturas. Hemos tenido pocas conversaciones, y las más largas han sido de libros, tenías un gusto genial. Aún recuerdo cuando me recomendaste no pasar de la tercera parte de la saga de Ender, y tenías razón. Empiezo a desvariar un poco. Hay un montón de momentos que podría recordar aquí, un millón de cosas que me recordarán a tí y espero que cada vez con menos tristeza por haberte perdido y con más felicidad porque pudieron suceder. Me da un poco de miedo olvidarte para eliminar la tristeza, pero voy a hacer todo lo posible porque no pase. El olvido es la muerte eterna, pero yo sé que seguirás vivo en todas aquellas personas que te apreciaban y te querían, en nosotros, en tu familia y amigos. Porque todos tenemos un poquito de tí. Y lo seguiremos teniendo aunque no nos paremos a pensarlo. Podría decir mil cosas de tí, de cómo eras, aparte de las que ya he dicho, pero hay otra gente que tiene una idea mucho más amplia, mucho más precisa que yo. Me arrepiento de no tener más fotos contigo, de no haber hablado más, y de las mil cosas que se podrían decir, que están en m cabeza o han pasado por mi mente y que no diré y olvidaré... Me ha gustado conocer algunos aspectos de tu vida que desconocía, y que salen a la luz entre los recuerdos que luchan por llenar el vacío que has dejado. Espero no dejar de escuchar esas batallitas que tanto dicen de tí.
Ahora, descansa tranquilo. Te lo mereces. Has luchado por estar entero, alegre a pesar del miedo y de la enfermedad y has tenido que pasar el trance de despedirte de tu familia sabiendo que te ibas. Eras una persona muy fuerte, a pesar de los momentos de debilidad y es otra cosa más por la que admirarte. Espero haber sabido encontrar bien las palabras, o por lo menos acercarme un poco a lo que quería decir. No manejo tan bien el lenguaje como lo hacías tú. De hecho hasta el título de mi blog me resulta fuera de lugar, después de leer tus reflexiones. Tú si tenías una mente pensante.
Te queremos, te querremos siempre. Gracias por todo.
| Nochebuena 2012 |
Donde quiera que estés, cuida de los que has dejado atrás.
Un beso y un abrazo.
Kreyla Vaely
Sabía que habías comentado lo de entrar en tu blog por alguna razón,hermana.
ResponderEliminarCreo que mal que bien todos podemos identificarnos con algunos de tus pensamientos:con el tema de los libros o el cine,o con las reflexiones profundas.Otra cosa que recuerdo con mucho cariño era cómo nos pinchaba muchas veces.Pero sobre todo,todos coincidimos en echarle de menos.
Si el olvido es la muerte eterna,él no ha de temer por ella.