La vida no contesta las preguntas que formulas, pero esconde las respuestas que deberías buscar.

viernes, 26 de octubre de 2012

Echándoos de menos (18-10-2009)



--} "Por ejemplo... A veces, estando conmigo a solas, con tus manos entre las mías... Como ahora... Hemos pasado horas enteras en silencio. Sin decirnos una sola palabra, pero sin sentir el vacío entre nosotros. Y a eso llamo yo cariño, ¿comprendes? A esa plenitud tranquila, que sólo siente uno... Entre los suyos.", Alejandro Casona {--

Cuando estás inmerso en la rutina, con prácticamente nada de tiempo para pensar, la vida pasa hora tras hora y día tras día sin más contratiempos. Sigues adelante porque es lo que tienes que hacer, te agobias con el trabajo, sacas un rato para reflexionar y otro para hablar con los amigos y descargar, descansas y todo vuelve a empezar. Es un círculo inevitable, que se repite en las vidas de todas las personas.

Pero entonces, un día, una persona cercana a tí te saca del círculo. Te lleva a un lugar tranquilo y te recuerda que existe la paz. Que no todo es seguir avanzando, que a veces es bueno parar, observar y disfrutar.

Respirar.

A mí hace poco que me lo recordaron de nuevo, hace poco que me dejaron disfrutar de silencios compartidos, de abrazos y de mimos de los que sólo la confianza y la amistad pueden dar. Fue uno de esos momentos en los que me gustaría haber podido hacer que el mundo dejara de girar, como siempre que una gran persona hace algo grande por mí: cuando Guille me sostuvo en Semana Santa y me impidió caer; cuando Aarón me prestó un poco de su tiempo para escapar del mío; cuando Elena me abrazó en el Sena; como cuando Fer me dejó llorar en su hombro;... Tantos y tantos momentos que atesoro en mi memoria y que nunca nunca voy a olvidar. Me han faltado nombres, me han faltado momentos, pero si los pusiera todos me quedaría sin espacio.

Y ahora, después de estar luchando por controlar mi necesidad de gente y de muestras de afecto (para quien no lo sepa soy adicta a los abrazos, los besos y similar XD) para no agobiar a nadie ni cagarla otra vez con la gente de Cuenca, resulta que llega Pablo y me recuerda lo bien que me siento cuando me abrazan y cuando se preocupan por mí...

Ójala hubiese podido parar el tiempo, porque ahora vuelvo a tener esa necesidad de abrazos, de desconexión con la rutina que por el momento no puedo conseguir. Es como una droga: cuesta dejar de tomarla, pero en cuanto te vuelven a dar un poco vuelves a necesitar más.

Estoy bastante ida, con muchas ganas de gente en general, y con ganas de compartirlo todo con mi gente en particular. Con ganas de que estuvieran todos aquí, conmigo. Me cuesta bastante volver a mi círculo de rutina, aunque poco a poco acabare volviendo, porque es lo que toca. En estos momentos se me hace muy pesado tener a la gente tan lejos, y me cuesta mucho más llevarlo. Porque es en estos momentos cuando de verdad siento y vuelvo a ser consciente de lo que toda esa gente que está fuera significa para mí. No es que lo olvide, es que a veces el sentimiento se atenúa, porque si no no podría cargar con su peso todo el tiempo, sería demasiado para mí. El saber lo importante que es esa gente para tí y no poder demostrárselo, y no poder compartir tu tiempo con ellos es algo que me hace sentir impotente. Porque haga lo que haga por intentar paliar eso un poco no sirve de mucho, porque cada uno está en su lugar, y todo me resulta ajeno y tengo que comunicarme con ellos a través de palabras que para mí en ese momento son incompetentes para reflejar lo que yo quiero expresar.

A pesar de estar ahora así, de sentirme extraña, y de tener oprimido el pecho, me alegro de que me lo recordara. Me alegro de haber pasado aquel rato con él, porque mereció la pena. Merece la pena de verdad sentir que tus amigos siguen ahí de verdad, a pesar de la distancia y del tiempo. Porque, como dice la imagen que he elegido para esta entrada, si ellos no estuvieran ahí para mí, yo no estaría aquí. Y tampoco sería quien soy.

Os doy las gracias a todos, por ser mis amigos, por estar ahí. Por quererme tanto y por darme más de lo que me merezco, tanto que nunca podré devolvéroslo todo, aunque hago lo que puedo.

Gracias, de verdad. Os quiero muchísimo y os echo de menos.

Y a todos los que me habéis leido, gracias también.

¡Un abrazo a todos!


(-][MUSIC][-]["Cuando suena un blues", Rosana][-)
-( http://www.youtube.com/watch?v=bSJpqty5UMM )-

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Siempre pasa lo mismo cuando suena un blues.
Siempre ocurre lo mismo, cuando escucho un blues.
Me engancho en la añoranza,
como en el frio la escarcha.
Y la melancolia,
me llueve todo el dia.
Siempre siento lo mismo cuando suena un blues.

Esclava de mi espera,
me rindo aunque no deba.
Paso la noche entera,
nevando en primavera.
Y descubro en silencio,
mientras muere el blues.

Que este cuarto me mata,
Que este cuarto me mata,
Que este cuarto me mata,
cuando faltas tu.

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