Te echo de menos.
De mis labios brotan las palabras,
y mis pies avanzan por el camino,
mas callada está mi alma,
y mi mente, perdida en el recuerdo.
Cuando no te hablo, cuando no te veo,
el tiempo parce transcurrir tan lento
que cada segundo es una eternidad.
¿Por qué? ¿por que me roba la vida
de esta manera atroz?
¿Por qué no me deja tranquila?
Parece que lo medita
y acelera cuando quiero detenerlo
sólo para dejar que lo alcance
cuando ya no quiero.
Y ahora lento avanza en su caminar,
dejando que me pierda,
sola en mis pensamientos,
y que me vuelva loca
deseando lo que sólo es un recuerdo
de tus manos, de tus gestos,
de tus caricias y de tus besos.
Un deseo que acrecientas
con tus hermosas palabras
y que arde en mis entrañas
cuando me dices
esas palabras que yo tanto adoro,
que te repito
y que, estando juntos,
me marcan el camino de tus labios.
Pero ahora no puedo alcanzarlos.
No puedo ni sentir tus manos
enlazadas a las mías,
no puedo... y el tiempo avanza
tan despacio...
es como si no quisiera
que volvamos a encontrarnos....
Te echo tanto de menos...
Kreyla Vaely, Septiembre de 2005
Dedicada a la persona que la inspiró en su momento, Antonio José.
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