"Así es como siempre supe que sería. Así es como debe ser.
Al final, aunque me pese, las cosas siempre cambian. Al final, aunque no quiera, aunque haya luchado por lo contrario, las cosas vuelven a su lugar.
Tú seguirás con tu vida, ahí abajo. Serás feliz. Ya no pasarás las noches en vela mirando la luna, intentando alcanzar lo inalcanzable.
Yo seguiré aquí arriba, sentada en una media luna menguante, mirando. Esperando que una noche te acerques hasta el arroyo y te sientes debajo de un árbol a mirarme.
Siempre supe que ese era nuestro destino.
Sí.
Tú, serás feliz.
Yo, seguiré espiando las vidas de las que sólo formo parte en determinados momentos. Seguiré observando desde la distancia tu vida, cómo eres feliz, y en noches de nostalgia buscaré tu silueta sentada bajo el enorme árbol, donde nunca volverás a estar. Seguiré soñando con el momento en que tú, como tantos otros, miréis a la luna, esperando que me estéis buscando escondida en su tenue resplandor.
Porque yo siempre sigo aquí, mirándoos, siempre lejana, siempre inalcanzable e intocable. Seguiré soñando con el contacto, con las caricias, con los abrazos que no logro tener, con las risas que sólo consigo compartir en contadas ocasiones.
Seguiré aquí, añorando formar parte de tu vida, de vuestras vidas. Añorando la felicidad que os veré alcanzar día tras día, pero sonriendo siempre que volváis cuando las tinieblas os acechen, buscando una luz que os guíe.
Ese siempre fue mi papel, y no otro. Soy como la luna en la noche, que siempre está ahí pero sólo se aprecia en su esplendor en la oscuridad de la noche.
Hija de la luna. Sí, ese será mi nombre.
Desde ahora y para siempre."
(Kreyla Vaely, 27/01/2009)
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